Consecuencias de estudiar una oposición

Todos nos preguntamos alguna vez, pero esto ¿me estará pasando sólo a mí? Y cuando estudiamos una oposición hay una serie de cosas que nos pasan

1- El peor mal del opositor es EL CARGO DE CONCIENCIA. Como el que tengo yo escribiendo el blog esta mañana. No haces lo que tienes que hacer, estudiar, porque te despistas, porque se te va la pinza, pero a la vez que estás haciendo otra cosas estás pensando:¡¡ No se qué coño hago que no estoy estudiando!!! y pasa un minuto, luego han pasado 10, enseguida media hora y cuando quieres ponerte, ya estás cabreada contigo misma y ¡¡se ha pasado la mañana!! ¿y qué has hecho? monear. 


2- La falta de organización. Sí, pero no la de manual. Que sí, que está genial eso de organizrte el horario, de tenerlo todo pautadito, de cumplirlo....¿de cumplirlo? Cómo se cumple un horario si no eres un maniatico del orden. Imposible. Llevo yo.. ¿10 horarios? Todos incumplidos. Algunos días el estudio obliga a seguir con una cosa, otros días llevas tan retrasado aquello que dices venga me pongo hoy y le doy empujón, otros te planteas estudio diario de esto o aquello, pero cuando llega el momento sólo deseas dejar de leer, de analizar y ver la tele un rato. Algo insulso a poder ser. Cumplir el horario es poco menos que imposible. Y ¡te da cargo de conciencia!

3- Compaginar mens sana in corpore sano. O seré yo, que soy más rara que un perro verde. A ver, yo me dedico a estudiar y pienso que todos los días a las 7 de la tarde me voy a ir a dar un paseo. Que a las 7 ya llevo 8 horas de estudio. Vale, pues todos los días llegan las 7 y yo tengo la sensación de no haber avanzado NADA DE NADA. NADA DE NADA. Así que pienso...¿Adonde me voy a ir yo ahora? No puedo irme porque... ¡me dará cargo de conciencia! Si me planteo salir por la mañana a andar o correr, supone quitarme como mínimo hora y media de estudiar. No puedo, demasiado tiempo. Así que últimamente como mucho, los miércoles, a la hora de comer me voy a la piscina. Como mas tarde, no me echo la siesta y empiezo a estudiar una hora más tarde lo habitual. 

4- La incomprensión social. 
A. Los que te miran como si fueras un apestado.
B. Los que piensan que fracasarás.
C. Los que dan por hecho que la plaza es tuya.
D. Los que pasan olímpicamente de ti.
E. Los que hicieron una vez una oposicion, estudiaron poco y sacaron plaza en el instituto mas cercano a su domicilio.
F. Los que de repente no entienden que a un mes de la oposición decidas aislarte del mundo y que una caña no hace mal a nadie, que salir un día no hace mal a nadie, que ir a una comunión no hace mal a nadie...En fin, que eres una rara, antisocial y que...¡¡estudias demasiado!!

5. Si estudias en casa  la pinta de Troll que se te pone...¡¡Ayy el look opositeril!! Yo intento evitarlo. Pero no logro compaginar estar monísisima con estudiar en casa. Me he comprado incluso ropa chula de estar por casa, he tirado viejos trapos para no tener ni la tentación de ponérmelos... pero tengo una cara de acelga pocha, tengo un pelo de geranio pocho, la piel sin brillo. Vamos que incluso el día que me arreglo para ir a clase me veo jorribol, jorribol.

6. Cualquier cosa es mucho más apetecible que estudiar. Pero ¡¡limpiar!! ¡¡limpiar se vuelve un vicio!! Oye, que estoy dejando mi casa como los chorros del oro. Lo último han sido las fundas del sofá. 3 años llevan puestas y las miraba, antes de la oposición y pensaba: qué pereza me da quitarlas y lavarlas...qué pereza me da...pero cuanto lo necesitan. Y así un año, otro...Hasta la semana pasada, que fue un arrebato. Una locura transitoria. 5 lavadoras seguidas, sin tregua!! Fundas lavadas por la mañana y por la noche ¡puestas! Eso, ¡¡eso no lo he hecho en la vida!!

Ayudadme con la lista y hagamos un top ten del opositor in trance. Yo no puedo seguir más porque ya me está entrando el cargo de conciencia. 


Creatividad emocional

No soy diseñadora de nada, ni me tengo por original, ni he descubierto nada, pero se que tengo un lado creativo, que creo que sería incapaz de explotar profesionalmente porque está íntimamente unido a mis emociones. 
Es emocional, sentimental a tope. Solo se activa si hay sentimientos de por medio. 
Es significativo que yo haga montajes de videos, de todo tipo: con videos de pelis o publi que doblo o pongo subtítulos, les varío la música, o pido a los amigos que se graben y luego hago el montaje final con todo lo dicho, hago hasta guión previo para que el resultado quede lo mejor posible, o simples montajes de fotos y música a los que  doy un aire o de anuncio publicitario, o de trailer de película de cine, o de película antigua, o comienzo de serie de televisión...lo que se me ocurra en el momento o me inspiren las fotos. Hice hasta el super-montaje futbolero de las Nancys para la Eurocopa de 2012, aquello fue muy friki y salió todo a raíz de encontrarme en una tienda de chinos unos banderines que me servían como traje para las muñecas. Lo hice todo yo solita una tarde de junio. Si queréis verlo pinchad aquí 

Todo esto lo hago por motivos personales, generalmente para los cumpleaños de las amigas, como un detallito, una chorrada. El tono  es el del humor mezclado con un poco de sentimentalismo petardo. He hecho también el montaje del video de mi boda (hubo un ángel que me lo grabó todo, yo no se lo pedí a nadie), en fin que se me da bien. Y soy autodidacta, porque a pesar de ser licenciada en Comunicación audiovisual nunca aprendí nada de montaje (práctico, teoría sí). Aprendí a raíz de comprarme mi portátil y todo esto lo hago con un programa nada profesional, el Windows Movie Maker, pero al que yo saco un partido de la leche, porque lo combino con otros programas de sonido, animación, y con imaginación a tope. O sea que encima "mínimo de elementos, máxima expresión".
 Hace no mucho tiempo, 2 cursos,  decidí que ya era hora de que una licenciada en Comunicación Audiovisual como soy aprendiera a manejar un programa de edición más profesional y me apunté a un curso en la universidad. ¿Sabéis qué pasó? Pues el proyecto final del curso era que hiciésemos un montaje, de LO QUE QUISIÉRAMOS, libre totalmente, estilo como quisiéramos: publi, trailer de pelicula, videoclip...lo que quisiéramos. Lo único que nos pedían era que aplicásemos las técnicas aprendidas para que vieran que las habíamos captado. Pues dejé el curso, sí lo dejé, porque tras unos días de quebradero de cabeza pensando qué hacer, no se me ocurrió nada y lo dejé. 

Hace un rato me he acordado, me acuerdo muy a menudo, porque fue algo tan divertido...Cuando yo estaba en 3º de BUP una amiga, que repetía 1º, nos dijo que le habían mandado un trabajo en grupo para la clase de música y que ella no tenía grupo y no sabía qué hacer. Yo ni corta ni perezosa le monté el trabajo.
Por aquellos años y muuuchos antes yo tenía una afición: grabar con el cassette. Mejor dicho grabarme. Me encantaba grabar bobadas, entrevistas inventadas (generalmente a personajes de Falcon Crest, El Gran héroe americano, El coche fantástico o sea a personajes de las series que todos veíamos en verano a eso de las 4 de la tarde) yo hacía de entrevistadora y mi amiga del personaje y luego al revés) o pequeñas radionovelas con títulos tan surrealistas como LA FLOR DE LOTO, o simples charlas por el puro placer de escucharlas después y lo que más me gustaba era grabar a mi hermano, entonces un niñico de apenas 5, 6 añitos, al que le mandaba decir tonterías como la frase mítica de Juncal ¡¡TOMO NOTA!! y él siempre dispuesto a hacer las tontadas que le mandaba su hermana mayor.
Total que me he pasado veranos enteros jugando o a maestras o a grabar en el radiocassette de mi tío Mariano. Cuando mi amiga nos dijo lo del trabajo armé el equipo y un viernes por la tarde nos fuimos a la casa de mis abuelos (en la que no vivían mis abuelos, sino unos tíos solteros que a las horas que okupábamos la casa no estaban) a preparar el trabajo. Por supuesto el protagonista principal era el cassette. Grabamos una especie de programa de radio en el que la protagonista era la música. Pero todo desde el más puro cachondeo, aunque con el fin que requería el trabajo, que era un trabajo para la clase que se iba a exponer ante toda la clase.
En la parte seria tocábamos con la flauta Noche de Paz y el tema de la serie de Anillos de Oro (muy típico en aquellas épocas) y luego en la parte del folklore cantamos todos a voz en grito y con los típicos ¡¡¡Ayayayayayayyyyyyy!!! la canción esa tan popular de: A LA MARI PILIIII LE HA PILLAUUUU EL TORO, LE HA METIDO EL ASTA POR EL CHIRIMBOLOOO!! Y dándole a la botella de anís cual zambomba y en la mesa para marcar el ritmo...
Metimos publicidad, anunciándola con un jingle, también inventado y musical: uno ponía voz rara y decía: "Y AHORA LA PUBLICIDAD", y con la flauta un pitido, "PIII"
 Recuerdo uno de los anuncios: la flauta sonando por detrás con una melodía tranquila y una voz sensual decía: Limpiadores de flautas ¡¡metus, metus!! (no se si tenía final). El remate del trabajo fue un villancico, con la música de Pero mira como beben los peces en el río me inventé varias estrofas que hacían alusión a los profesores, también en tono jocoso, simpático...socarrón.
La verdad es que nosotros nos lo pasamos genial haciéndolo. Nos juntamos una buena pandilla, pero luego a la hora de la verdad nos daba mucho apuro que lo presentara porque teníamos miedo de que le suspendieran o se enfadaran los profes. Pero mi amiga era muy echada pa'lante y lo presentó.
Lo presentó significa que tuvo que ponerlo para que lo escuchara toda la clase. Y...¡¡fue un éxito!! Fue un absoluto éxito. La profesora de música, que era la de lengua que daba también música, se quedó encantada. Era además una profesora que estaba haciendo una sustitución, estuvo todo el curso, porque nuestra profe de lengua tuvo a su hija muy malita todo el año, total que a los profesores les encantó. Les gustó tanto que se quedaron la cinta con la grabación. Una no piensa a los 17 años que a los 42 daría una parte de sí misma por volver a escuchar aquella maravilla...y no te planteas hacer una copia, ni nada de nada. Claro que para hacer una copia en los 80 necesitabas ser profesional, el cassette del tío Mariano no daba para tanto. Total, que lo que os he contado lo guardo en la memoria, pero eso sí, lo recuerdo como si hubiera sido ayer mismo. 

Siendo más pequeña también solía preparar cosillas, pequeños acertijos para las tardes en que las amigas nos íbamos de lo que llamábamos Meriendilla. Que no era otra cosa que coger la merienda, meterla en una bolsa bonita, con suerte nos daban un kas (que echábamos en una cantimplora)  y un trozo de chocolate y nos íbamos a merendar todas juntas a algún sitio chulo, un poco apartado. Hacíamos que la merienda fuese algo especial. Pues yo a veces me dedicaba a preparar adivinanzas, acertijos muuuuyyy surrealistas, para entretenernos. 

No se, creo que esa conexión emocional con mi creatividad está ahí de toda la vida. Pero me temo que sólo sirve para eso, para hacerme feliz. Porque cuando creo todas estas cosas, disfruto un montón. Sin embargo estoy segura de que si tuviera que sacarla de forma profesional, no me saldría. Es como los políticos, que una vez que acceden al cargo, parece que dejan de pisar el suelo y se agelipollan del todo...pues eso me pasaría a mí. Que perdería el sentido común. 

video

Esto mismo es otro ejemplo. Es una tontería, está hecho deprisa y corriendo 
y se me ocurrió en un momento. 


Positivo o negativo

Si me tuviera que definir como optimista o pesimista creo que me quedaría con lo segundo. (Suelo decir que sí a las cosas, porque no se decir NO, pero luego me arrepiento, me lo pienso todo y lo repienso, me arrepiento, me da cargo de conciencia, me machaco, contribuyo a generar úlcera "diodenalr", lo paso mal, a veces digo NO tarde y mal y otras me como mis Síes).

Pero soy pesimista, aunque desearía no serlo. No creo en pensamientos positivos para cambiar la vida, no creo que imaginar algo implique lograrlo, ni que los problemas se esfumen de mi cabeza solo porque yo visualice mi vida a lo guay paraguay. 
Pero quizá si que quiera creer, ojo, {quiera creer} en que pensar en positivo ayuda a hacer, actuar en positivo. Y eso lo quiero creer porque al contrario lo creo, lo noto, lo transmito. La negatividad sí creo que es contagiosa. Sí siento, percibo y sufro que mirar en negativo a la vida al final te lleva a la puta mierda ( y perdón) y estoy empezando a cansarme. De mí. 
Porque me he empeñado, hace tiempo que me empeñé, en que este año 2015 iba a estar muy por debajo del anterior. En que este iba a ser un año flojo, malo, aburrido y cargado de cosas malas, porque claro el pasado fue al revés, con lo cual es imposible que una vida, que mi vida, tenga dos años seguidos buenos, o 3, o 4, o 5 o todosLosAñosDeMiVida. Y me empeñé, me empeñé en boicotearme mi propia vida. Como una tonta integral. Malgastando mi energía en absurdeces como discutir con la tele alguna que otra mañana. Malgastando mis energías en escuchar chorradas y sandeces que no me llevan ni me van a llevar a ninguna parte, en querer cambiar algo que no tengo ninguna gana de meterme a cambiarlo. 
Yo, que ya se lo que es estudiar una oposición, que no quiero que me vaya la vida en ello, porque si me dijeran que me queda un año de vida, lo primero, lo primero que haría sería dejar de estudiar una oposición. Así de claro. Eso sería lo primero que haría y sin embargo estoy pasándolo fatal últimamente a cuenta de la dichosa oposición. No llego, no voy a llegar, no creo que la apruebe.

 Y ya está

Mi vida de pareja está resentida, mi vida familiar está resentida, mi vida social está resentida, yo estoy enfadada con el mundo, me molesta todo, me irrita lo mínimo, me siento un centro de atención que nadie atiende y es por algo tan sencillo como QUE NO SOY EL CENTRO DE ATENCIÓN DE NADIE. 
Esta semana no logro concentrarme. Es imposible. Me pongo 5 horas a estudiar y aprovecho una y media. Y mal. Eso genera frustración, desgana, apatía...y miedo, mucho miedo a fracasar. 

A fracasar en algo que empieza a agobiarme. 

En fin, que me estoy boicoteando a mi misma. Que ese propósito tan maravilloso de aprender en el camino, de disfrutar el camino lo he olvidado por completo. Que sí estoy aprendiendo, es verdad, y que la mayor parte de las cosas las estoy disfrutando, lo que estudio quiero decir, pero no me llena. O al menos me agota. 

El año pasado fue bueno, pero si me da la gana buscar seguro que saco cosas negativas. Uff, claro que las hubo. Pero el resultado, el resultado es lo que ahora me hace verlo en la perspectiva necesaria para valorarlo como un año cojonudo. Es ahora que se lo qué ha pasado cuando valoro ese tiempo pasado.  

Si sigo empeñada en que todo va a salir mal saldrá mal.
 Lo que no tengo tan claro es que empeñarme en que algo salga bien contribuirá a que así sea.